La pistola de Chéjov
El principio de que cada elemento introducido en una historia debe servir a un propósito; si muestras una pistola, eventualmente debe dispararse.
Última actualizaciónLa pistola de Chéjov es un principio dramático atribuido al dramaturgo ruso Antón Chéjov, que afirmaba: "Si en el primer acto has colgado una pistola en la pared, en el siguiente tiene que dispararse". El principio sostiene que cada elemento de una historia debe ser necesario e insustituible. Si algo se introduce con relevancia, tiene que dar fruto más adelante; de lo contrario, se le hace al lector una falsa promesa.
En Cadena perpetua (The Shawshank Redemption), el martillo de roca que Andy pide al principio de la película parece un detalle menor para un pasatiempo. Su verdadero significado solo se revela en el clímax, lo que lo convierte en una pistola de Chéjov perfecta. En Breaking Bad, el cigarrillo con ricina se presenta y se vuelve a presentar a lo largo de varias temporadas antes de utilizarse, lo que demuestra cómo el principio puede operar a lo largo de una narración extensa.
Un malentendido habitual es creer que la pistola de Chéjov implica que cada objeto debe ser un recurso de la trama. El principio trata, en realidad, de economía narrativa y de la confianza del lector. Los detalles que establecen personaje, ambiente o escenario están cumpliendo un trabajo aunque nunca lleguen a ser relevantes para la trama. El principio advierte, eso sí, contra los detalles que parecen significativos pero no conducen a nada, porque acaban enseñando al lector a desconfiar de las decisiones del autor.