Pentámetro yámbico
Un patrón métrico que consiste en cinco pares de sílabas no acentuada-acentuada por verso, el metro más común en la poesía y el drama en inglés.
Última actualizaciónEl pentámetro yámbico es un verso métrico que consiste en cinco pies yámbicos, cada pie conteniendo una sílaba no acentuada seguida de una sílaba acentuada, produciendo un total de diez sílabas por verso con un ritmo característico de da-DUM da-DUM da-DUM da-DUM da-DUM. Es el metro dominante en la poesía y el drama en lengua inglesa, tan omnipresente que ha sido llamado el metro "natural" del habla inglesa, aunque esta afirmación es discutible. Su prevalencia probablemente se debe a una combinación de factores: diez sílabas se aproximan a una unidad de respiración cómoda, el ritmo yámbico refleja los patrones de acentuación comunes en las palabras y frases inglesas, y cinco acentos por verso proporcionan espacio suficiente para una sintaxis compleja sin perder coherencia rítmica.
Las obras de Shakespeare son la demostración más celebrada de la versatilidad del pentámetro yámbico. En Hamlet, el famoso "To be, or not to be: that is the question" demuestra cómo el metro puede acomodar el habla natural mientras mantiene su pulso subyacente. Las desviaciones del ritmo yámbico estricto en el verso (la inversión trocaica de "that is") crean el mismo énfasis que lo hace memorable. El Paradise Lost de Milton usa pentámetro yámbico sin rima, o verso blanco, para lograr una grandeza épica, con oraciones que abarcan docenas de versos mientras el pentámetro constante mantiene la estructura unida. En el período romántico, Wordsworth y Keats encontraron en el pentámetro yámbico un vehículo lo suficientemente flexible tanto para la intimidad conversacional como para el éxtasis lírico, como en la apertura de Endymion: "A thing of beauty is a joy for ever".
Aprender a escribir en pentámetro yámbico comienza por aprender a escucharlo. Lee versos establecidos en pentámetro en voz alta hasta que el ritmo se vuelva una segunda naturaleza, y luego intenta escribir los tuyos propios. La perspicacia clave es que la regularidad estricta no es esperada ni deseada. Los poetas hábiles varían el patrón con sustituciones: un troqueo en el primer pie para una apertura enfática, un espondeo (dos sílabas acentuadas) para peso y lentitud, un pie pírrico (dos sílabas no acentuadas) para ligereza y velocidad. Estas variaciones evitan que el metro se vuelva monótono y le permiten responder a las exigencias emocionales del contenido. Cuenta las sílabas mientras redactas, pero escucha el ritmo mientras revisas. El oído, no el conteo, es el árbitro final de si un verso en pentámetro yámbico tiene éxito.