Limerick
Un poema humorístico de cinco versos con un esquema de rima AABBA, típicamente en metro anapéstico, conocido por su estructura de remate ingenioso o picante.
Última actualizaciónEl limerick es una forma de verso cómico de cinco versos con un distintivo esquema de rima AABBA y un patrón rítmico basado principalmente en el metro anapéstico (dos sílabas no acentuadas seguidas de una sílaba acentuada). El primer, segundo y quinto verso son más largos, conteniendo típicamente tres pies métricos, mientras que el tercer y cuarto verso son más cortos, usualmente con dos pies, creando un ritmo galopante que propulsa el poema hacia su remate. La estructura del limerick es inherentemente cómica: los versos centrales más cortos crean una sensación de compresión y aceleración, mientras que el retorno al verso largo final entrega el golpe de efecto. Esta combinación de forma rígida e intención cómica hace del limerick una de las formas de verso más reconocibles en cualquier idioma.
A Book of Nonsense (1846) de Edward Lear popularizó el limerick como forma literaria, aunque las versiones de Lear típicamente repetían la palabra final del primer verso en el quinto en lugar de entregar un remate diferente, una convención que los limerickistas posteriores abandonaron en favor de una conclusión sorprendente o picante. El limerick se asoció con el humor subido de tono en los siglos XIX y XX, una reputación que ha sostenido su popularidad y limitado su respetabilidad crítica. Sin embargo, la forma ha atraído a practicantes serios: poetas como Ogden Nash extendieron las posibilidades cómicas del limerick con juegos de palabras inventivos y rimas absurdas, mientras que escritores contemporáneos han usado la forma para la sátira política, la experimentación lingüística e incluso momentos de patetismo genuino camuflados dentro del marco cómico.
Escribir limericks efectivos enseña compresión, timing y la relación entre ritmo y humor. La forma exige que plantees una situación en dos versos, la compliques en dos versos más cortos y la resuelvas con un remate, todo mientras mantienes el rebote anapéstico que le da al limerick su energía característica. El quinto verso debe entregar sorpresa: una rima inesperada, un giro de lógica o una inversión del escenario establecido en los versos uno y dos. Evita el error común de hacer que el quinto verso sea una mera repetición del primero; los mejores limericks reservan su ingenio más afilado para el final. Practica la forma para desarrollar tu oído para el metro y la rima, pero también para aprender cómo las restricciones formales pueden servir a la comedia: la estructura rígida del limerick es lo que hace que sus chistes funcionen.