Argumento
Una afirmación razonada respaldada por evidencia y lógica, que forma la columna vertebral de la escritura persuasiva y académica.
Última actualizaciónUn argumento, en el contexto de la escritura, es una afirmación razonada respaldada por evidencia y razonamiento lógico. No es una pelea ni una apelación emocional, sino un caso estructurado a favor de una posición particular. Todo ensayo académico, artículo de opinión y trabajo de investigación se construye sobre argumentos: un escritor afirma que algo es verdadero y luego reúne evidencia, análisis y razonamiento para persuadir al lector. La fuerza de un argumento no depende de la pasión del escritor sino de la calidad de la evidencia y el rigor de la lógica que conecta esa evidencia con la afirmación.
La Retórica de Aristóteles sentó las bases de la argumentación occidental, identificando tres modos de persuasión: ethos (credibilidad), pathos (emoción) y logos (lógica). En A Modest Proposal (Una modesta proposición), Jonathan Swift construye un argumento tan meticulosamente lógico en su superficie que el horror de su contenido real, la sugerencia de comer niños, se convierte en una sátira devastadora de la política británica hacia Irlanda. En la no ficción contemporánea, escritores como Ta-Nehisi Coates en Between the World and Me construyen argumentos a través de una mezcla de narrativa personal y evidencia histórica, demostrando que el argumento no necesita ser árido o puramente analítico para ser intelectualmente riguroso.
Para construir un argumento sólido, comienza con una tesis clara y debatible y luego identifica la evidencia más fuerte disponible para respaldarla. Anticipa los contraargumentos y abórdalos directamente; reconocer puntos de vista opuestos y explicar por qué tu posición es más fuerte en realidad aumenta tu credibilidad. Organiza tus puntos en una secuencia lógica, moviéndote de hechos establecidos a interpretación y de afirmaciones más débiles a las más fuertes. Evita falacias lógicas como argumentos de hombre de paja, falsas dicotomías y apelaciones a la autoridad sin evidencia. Los argumentos más persuasivos son aquellos que hacen que el lector sienta que ha llegado a la conclusión por su propio razonamiento, guiado por la evidencia del escritor.